Los ambientadores naturales que habrían cautivado a la Generación del 27

En nuestra memoria tenemos almacenados los aromas de la infancia, la fuerte atracción de un perfume, la capacidad evocadora de un olor… Pero hasta la década de los 90, con la irrupción de la ciencia moderna, no se habían realizado investigaciones sobre el funcionamiento del olfato. Hoy sabemos que este sentido está relacionado con la longevidad, que constituye aproximadamente un 3% de nuestro ADN y que es un sistema altamente especializado constituido por unas células olfativas capaces de recibir y procesar alrededor de 10.000 moléculas odoríferas y enviar una señal a distintas microáreas del cerebro que la interpretan y memorizan. Precisamente el recuerdo de los olores ha sido el responsable de la inspiración de muchos escritores a lo largo de la historia.

Los ambientadores naturales en la Generación del 27

Salinas resalta en su obra los olores naturales que proceden de flores, hierbas y maderas y que constituyen una evocación metafórica de la amada. Nada mejor para evocar a las musas de Salinas que nuestros ambientadores naturales de madera.

 

 

 

 

 

 

Guillén extiende su atención a la fragancia de las flores más variadas, parafraseando incluso los famosos versos de Bécquer con notas exclusivamente olfativas. Sin duda, para despertar el arrebato artístico de Guillén nada como nuestros ambientadores naturales de Le jardin de Julie.

 

 

 

 

Alberti con su olor a jardines, a amanecer diario, a vida fresca, fuerte, inexpugnable en sus versos de añoranza española recibiría con gozo un soplo de los ambientadores naturales con aroma a azahar.

 

 

 

 

 

 

 

Para la inspiración de poetas, escritores y enamorados, nada mejor que los ambientadores naturales de Ambientair.

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