Historias del ambientador (II): lo mejor de las flores persas y babilónicas

Oriente Medio ha sido desde siempre, una de las zonas geográficas más vinculadas al perfume y al ambientador. Al sur de lo que es hoy Irán, milenio y medio antes del nacimiento de Cristo, los primitivos pueblos nómadas asentados allí fueron conformando imperios más civilizados cada vez con mayor influencia en la esencia de los acontecimientos de la Historia Universal.

Porque, justamente en eso, en la obtención de esencias, fueron precursores y maestros.

Persia y el agua de las rosas de té

Por su posición geográfica, el Imperio Persa resultaba paso obligado de una ruta comercial a través de la cual se transportaban las esencias más fascinantes de la historia de la humanidad. La mayoría de estos aromas y aceites han llegado hasta nuestros días y siguen formando parte de un buen número de productos de perfumería, ambientador, estética y belleza de las firmas más importantes de la actualidad.

La antigua clase real persa también se invirtió en serio en el perfume – tanto es así que era común que los reyes que se representa con frascos de perfume en el arte persa. Los gobernantes legendarios Darío y Jerjes se muestran en un relieve sentado cómodamente con sus frascos de perfume y que sostiene las flores de perfume en sus manos. 

Estamos en un lugar de importante trascendencia para los maestros perfumeros de todos los tiempos. Ciudades, países y regiones alrededor del imperio que basaban buena parte de su economía en el comercio de plantas y sustancias aromáticas: Mirra, procedente de las tierras del actual Iraq, madera de cedro y otras maderas de Oriente, traídas desde lugares como Líbano; el loto egipcio; el incienso de Arabia; la lila de Asia Occidental y Oriente Próximo…

Los persas descubrieron el arte de hacer macerar flores en aceite, para luego exprimirlas cuando éste estuviera impregnado de sus aromas. Se cree que inventaron el proceso de destilación que llevó al descubrimiento de alcohol base. Lo que si podemos asegurar con certeza es que Avicena, el médico persa, químico y filósofo, experimentó extensivamente con la destilación para tratar de tomar mejores aromas, y fue el primero en descubrir la química detrás de los perfumes que no eran a base de aceite.

Pero si existe un aroma que se asocie con el imperio que fundara el gran Ciro II, ese es el del agua de las rosas de té. Fueron los persas los primeros en destilarla esencia de valiosa intensidad estas pequeñas florecillas de que crecen en las plantas del té.

Babilonia y los jardines aromáticos de Semiramis

Entre las Siete Maravillas del Mundo Antiguo que los cronistas de la Antigua Grecia seleccionaron en su época se citan los Jardines Colgantes de Babilonia. Mito o realidad, la obra se adjudica a la reina Semíramis durante el s. IX a. de C. y las crónicas lo describen como una edificación de terrazas escalonadas construidas con grandes piedras. Sobre esa base, se colocaba la tierra donde se plantaron árboles, flores y arbustos.

Más allá de esta posible leyenda, Babilonia fue durante mucho tiempo el jardín aromático más importante del mundo hacia el que la propia Semíramis hizo traer flores exóticas de la India y Arabia y árboles de resinas aromáticas para la producción de perfumes.

Si de lo que hablamos es de ambientador, ambientair.es es todo un jardín aromático colgado en internet desde el que podrás elegir la fragancia que más te apasione.

Ambientair, todo un imperio de los sentidos.

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